PARQUE COMUNIDAD SANTOS DEGOLLADO

El proyecto se desarrolla dentro del marco del programa de rescate de espacios públicos de la administración 2015-2018 en Celaya. El sitio, ubicado en la comunidad de Santos Degollado —mejor conocida como “El Becerro”—, representa un punto de transición crítico donde el origen rural del asentamiento ha sido absorbido por la expansión urbana gradual. Identificado como un nodo estratégico, la intervención busca consolidar el espacio público como el eje articulador de la vida comunitaria.

La propuesta se articula mediante una fase de consulta pública que permitió identificar los lineamientos y componentes esenciales del diseño. Bajo la dirección del Arq. Sergio Martínez y el equipo del IMIPE el proyecto integró los elenetos del anaálisis e investigación con los resultados de los procesos de participación vecinal, turnando el proyecto ejecutivo para su correspondiente edificación a la Dirección General de Obras Públicas para asegurar su integración al sistema urbano local.

CRÉDITOS

CELAYA

2018

Diseño: Arq. Sergio Martínez León en IMIPE

Construcción:  Dirección General de Obras Públicas del Municipio de Celaya

Fotografía: Lorena Darquea

La propuesta se articula mediante una fase de consulta pública que permitió identificar los lineamientos y componentes esenciales del diseño. Bajo la dirección del Arq. Sergio Martínez y el equipo del IMIPE el proyecto integró los elenetos del anaálisis e investigación con los resultados de los procesos de participación vecinal, turnando el proyecto ejecutivo para su correspondiente edificación a la Dirección General de Obras Públicas para asegurar su integración al sistema urbano local.

Cada decisión de diseño se define a partir de las condicionantes físicas del predio: el respeto al patrimonio arbóreo existente y la integración de la infraestructura de un tanque elevado. El proyecto aborda las dinámicas de apropiación actuales, como la colocación de puestos en los andadores, traduciendo un presupuesto limitado en una arquitectura clara y legible que optimiza el uso del suelo y dignifica los recorridos peatonales.

El núcleo de la intervención propone una reinterpretación de la plaza de barrio mediante un elemento central que funciona como un kiosko contemporáneo. Este componente actúa como un hito que permite diversas apropiaciones sociales, mientras que en su perímetro se integran zonas de juegos, ejercitadores y mobiliario urbano. El diseño busca eliminar barreras, configurando un espacio inclusivo que garantiza la accesibilidad y el disfrute para todos los usuarios, sin distinción de edad o género.

En conjunto, la propuesta establece una relación integrada entre la memoria rural y el ecosistema urbano, donde la materialidad honesta y la interacción con la comunidad construyen una experiencia urbana habitable, resiliente y vinculada a la identidad colectiva.

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